20 mar. 2011

Un imán muy de barrio

Badajoz , 20.03.11 - NATALIA REIGADAS- HOY DIGITAL Adel Najjar Imán de la mezquita de Badajoz.Najjar lleva más de 20 años en la región y su gran logro es que la comunidad musulmana se haya integrado
DATOS PERSONALES
Fecha de nacimiento: nació el 10 de marzo de 1965 en Gaza (Palestina).
Trayectoria: se trasladó a Madrid en 1985 para finalizar sus estudios, aprobó la selectividad y se fue a vivir a Badajoz para estudiar Medicina. No terminó la carrera porque decidió dedicarse plenamente a formar la comunidad y la mezquita pacense.
Familia: se casó en 1998 con una mujer que conoció en Gaza y tiene una hija pequeña.
Activo: le gusta participar en muchas actividades. Colabora con los vecinos de la Margen Derecha en mejorar su barrio, hace programas de integración, da charlas, escribe un blog hablando de Extremadura al mundo árabe
Túnez, Egipto y Libia. El planeta ha contemplado atentamente en los últimos meses cómo el mundo árabe se transforma y pide democracia. En Extremadura hay un hombre que ha seguido con un interés especial este momento histórico, Adel Najjar. El imán de la mezquita de Badajoz dice emocionado que durante muchos años ha visto las injusticias sociales y las desigualdades en estos países y que alaba la actitud de los jóvenes que han levantado la voz por la libertad. «Siento orgullo, podemos decir que somos árabes con la cabeza alta».
Así es este pacense adoptivo. Un hombre comprometido con su comunidad, pero igual de apasionado por Extremadura y por conseguir que ambos mundos se integren. Es un imán muy de barrio.
Hace más de 20 años, cuando Adel Najjar llegó a Badajoz, eran muy pocos, pero actualmente hay unos 17.000 musulmanes en Extremadura. En este tiempo han conseguido algunos logros, muchos gracias al trabajo conjunto de la comunidad. Pero les queda un gran camino por recorrer. Necesitan unas instalaciones más amplias porque se les quedan pequeñas y, ante todo, su mayor reivindicación: un suelo para tener un cementerio musulmán. Hay muchas familias que llevan años en la región y quieren ser enterradas aquí, pero sus creencias exigen que se les dé sepultura en contacto con la tierra, por lo que necesitan una zona reservada para tal fin. Y en medio de esta lucha, como en casi todas, está el imán pacense que lleva más de diez años pidiendo el cementerio a cualquiera que quiera escucharle. Esta misma semana ha reiterado su inquietud a la delegada del Gobierno en Extremadura, Carmen Pereira.
Aunque lo que más define a este hombre es que no solo es un luchador por los derechos de los musulmanes, sino un luchador a secas. Así, un día está reunido con la delegada del Gobierno y tres días antes acude al centro social del Gurugú para trabajar con la gente joven del barrio.
Cuentan en la Margen Derecha de Badajoz, donde ha vivido desde que llegó, que el día que comenzaron a formar la comisión comunitaria para ayudar a la zona, allí estaba Adel Najjar para arrimar el hombro; que la puerta de la mezquita siempre está abierta, y que es un gran amigo de los párrocos de la zona. Su mayor orgullo es ser uno más entre sus vecinos. «Tenemos todas las puertas abiertas para la igualdad en esta tierra. A nivel personal yo siento que mi casa es Badajoz y hay casos de discriminación, pero no se puede juzgar a la sociedad por una persona», dice él mismo.
De Palestina a Madrid
Detrás de esta forma de hablar hay una vida llena de experiencias únicas. La de un joven palestino que no había pensado nunca en ser imán, sino que quería ser médico y finalmente acabó ayudando a la gente, pero de una forma muy distinta. Nació en Gaza y se trasladó a Madrid en 1985, con 20 años. Aprobó la selectividad y se mudó a Badajoz para estudiar medicina.
Esa época fue especial. Cuenta que vivía en un piso compartido con estudiantes de distintos pueblos de la región y que sus vecinos les cuidaban mucho. «Eso me ayudó a ser abierto. Me enseñó a ser dialogante», explica.
En esa época se reunían unas 10 personas a rezar, la mayor parte estudiantes de Medicina. De hecho, varios se han casado con mujeres de Badajoz y hoy en día son médicos muy arraigados en la ciudad. Najjar no terminó su carrera, porque pasó de compaginar los estudios con la comunidad a volcar todos sus esfuerzos en formar una mezquita que sirviese de punto de encuentro para un colectivo cada día más grande. A la vez fue convirtiéndose en un vecino muy activo y participaba cada vez más en las actividades del Gurugú y de la Margen Derecha. Hoy está casado con una mujer que conoció en Gaza, tiene una niña y sigue repartiendo su tiempo entre sus obligaciones como imán, la lucha por su comunidad y ayudar en su barrio. Lo mismo da charlas en la universidad y habla con políticos, que organiza jornadas por la integración. Su última pasión es un blog que escribe en Internet en español y árabe. En él habla de Extremadura. «Porque quiero que el mundo árabe conozca mi casa».

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