12 jun. 2016

El ayuno sagrado de los musulmanes extremeños

12/06/2016, El Periódico Extremadura / Gema Guerra Benito

ARADIOGRAFÍA DEL MES DE RAMADÁN EN LA REGIÓN

20.000 creyentes afincados en la región celebran la llegada del noveno mes del calendario musulmán, que este año coincide con junio. Durante este tiempo siguen tres preceptos: acudir a la mezquita cinco veces al día, no ingerir nada en las horas de sol y pasar tiempo con la familia cuando llega la noche

Llega el alba y con las primeras horas de sol los musulmanes comienzan a acudir a cuentagotas a la mezquita para el primer rezo de la mañana. A diferencia del resto del año, este mes lo hacen en ayuno. Y por ayuno no se entiende solo alimentario, también carnal. Tampoco pueden practicar sexo hasta que se ponga el sol. Ese es el precepto principal del Ramadán, la festividad por antonomasia que celebran los creyentes una vez al año coincidiendo con el noveno mes del calendario árabe. Como el almanaque musulmán se rige por la luna, cada año coincide con una fecha diferente, este año, un caluroso junio.

En el caso de Extremadura cerca de 20.000 creyentes de los casi dos millones que se reparten en España llevan a la práctica el mes del ayuno con suerte diferente. Yahya Denoauda lo hace en Talayuela, la localidad que aglutina mayor número de musulmanes en Extremadura, alrededor de un 50% de su población --tiene alrededor de 8.000 habitantes según el INE-- es creyente y practicante de la religión de Alá. Denoauda lleva en el pueblo cacereño 18 años. No recuerda cuando fue la primera vez que celebró el Ramadán con ayuno, pero supera los cuarenta por lo que estima con rotundida que más de veinte años. Comparte la festividad con su mujer y sus cuatro hijos, dos niños y dos niñas demasiado pequeños aún para dejar de comer durante tantas horas. Al igual que su compatriota, Said Aboufaris, de Cáceres, calcula que esta semana pasará más de 17 horas sin comer --en junio atardece más tarde--, recibe a este diario en el centro de oración de la calle Caleros y en apariencia está perfecto. Al contrario de lo que puede pensar cualquiera que no profese su creencia, ambos aseguran que para ellos no supone "esfuerzo". El mismo asegura que la clave para aguantar tantas horas sin llevarse un bocado es "la fe". Más que un sacrificio es una cuestión de orgullo. Si es cierto que algunos, por su trabajo, están más expuestos a las inclemencias de los grados de más de temperatura o al esfuerzo físico y eso dificulta el ayuno. "Los que peor lo pasan son los que trabajan en el campo", apunta Yahya. Eso sí, la salud está por encima de todo; en eso coinciden los tres. De hecho, los que ejercen en empleos de fuerza tienen más flexibilidad para el ayuno. También están exentas las mujeres embarazadas, las mujeres con la menstruación, los abuelos, los niños y los enfermos. La creencia es estricta con este precepto. "Solo pueden hacer Ramadán hombres y mujeres sanos y adultos", matiza Said, quien define esta etapa como "un momento muy importante". Según asevera sirve para "arrepentirte de tus pecados" y "te ayuda a concienciarte sobre la situación de personas que no pueden llevarse nada a la boca no un mes, sino muchos". Esta definición la completa Adel Najjar, el imán de la mezquita de Badajoz y representante de los musulmanes extremeños. "Es un momento de reflexión a nivel personal", apunta. También según Najjar ayuda a paliar la nostalgia de estar fuera de casa.

CINCO REZOS EN 24 HORAS

El ayuno es obligatorio. Hay consecuencias para quienes lo rompen. "Los que lo hacen de manera involuntaria no tienen que recuperar el día, los otros deben sumar un día de ayuno después del Ramadán". No tienen excusa ni los astronautas. De hecho, el Consejo Nacional Islámico se ha encargado de redactar un manual para que, aunque sin gravedad, puedan respetar su creencia. Aparte de la abstinencia, la oración es otro de los pilares. La jornada se distribuye en cinco horas principales de oración, Fajr, Dhuhr, Asr, Magrib --rezo del amanecer, mediodía, tarde y ocaso-- y la Isha'a , estaúltima a medianoche, ya con alimentos en el estómago. A pesar de la rigurosidad, Adel hace hincapié en que se mantiene la rutina del año. "Tenemos que saber que vivimos en una sociedad no musulmana, el Ramadán no tiene que afectar al día a día", manifiesta.

De hecho, el imán pacense aboga por implicar a los vecinos que están más próximos a las familias musulmanas. En ese sentido, invita a la comunidad árabe a que "compartan platos típicos o en invitarles a un desayuno" para que conozcan su realidad. "Hay que comprometerse en el diálogo, en la igualdad y al compartir, siempre ganas cosas", apunta Adel Najjar. Esta misma postura solidaria es secundada por Said. "Este mes no es para estar solo", concluye. Así, entre palabra y palabra atardece y llega la hora de romper el ayuno, reponer fuerzas con unas delicias típicas, tomar un té y desear Ramadan kareen .

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