8 abr. 2010

Los ojos que contemplaron Mérida

Mérida , 06 abril 2010 – Extremadura al día - Isabel Barrena
Un libro de Carlos Morán recoge las visiones de los viajeros que visitaron la ciudad siglos atrás
Presentación del libro ‘Piedras, ruinas, antiguallas. Visiones de los restos arqueológicos de Mérida. Siglos XVI al XIX' de Carlos Jesús Morán
¿Se han imaginado alguna vez cómo veían Mérida los antiguos viajeros que pasaron por ella? Los árabes, los visigodos, los humanistas, los ilustrados... todos tuvieron algo que decir sobre Mérida y lo plasmaron en sus escritos. Pero recuperar todos esos testimonios es una tarea difícil, larga y dura para la que muchos ciudadanos apenas tendrían tiempo. Sin embargo, ahora en un solo libro pueden conocer las impresiones que tuvieron aquellos turistas de la que fue Emérita Augusta.‘Piedras, ruinas, antiguallas. Visiones de los restos arqueológicos de Mérida. Siglos XVI al XIX' es el libro de Carlos Jesús Morán presentado hoy en Mérida que constituye el volumen número 11 de la serie ‘Memorias de Arqueología Extremeña (MARquEX).

INTERÉS POR LO FUNCIONAL
Una publicación imprescindible para conocer lo que pensaban sobre la ciudad romana hace algunos años. Por ejemplo, en la época visigoda se realizó una inscripción en el Puente Romano de la capital extremeña para conmemorar la remodelación del mismo. A los árabes lo que en realidad le interesaban eran los monumentos funcionales como los acueductos o las murallas defensivas. Explicaba el autor del libro, que éstos también introdujeron leyendas sobre la ciudad para conseguir una arabización de la misma y que incluso trasladaron las piedras de mármol que había en Mérida a otras ciudades.Ya en época humanista y renacentista cuenta Morán que lo que más se hizo fue magnificar la ciudad y sus restos arqueológicos. Destaca de este periodo las poesías de Antonio Nebrija a la ciudad donde introdujo el tópico de las ruinas como algo vivo pero que agoniza. Por primera vez, se comienza a hablar de los monumentos de espectáculos, ya no sólo de los restos de monumentos funcionales. En 1.567, Anton Van den Wyngaerde realizó los primeros dibujos del Antiteatro romano.LAS PRIMERAS ORDENANZASCon la entrada del periodo barroco, se comienza a prestar una mayor atención a la mirada local ya que se considera que también aporta datos importantes. Cobra en esta época gran protagonismo la imagen de Santa Eulalia. En estos años se editó la ‘Historia de Mérida' de Moreno de Vargas, allá por el año 1.633.Unos años después, en 1.677 se creó la primera ordenanza municipal para preservar los restos arqueológicos. En aquel entonces, quien vulnerase esta normativa era condenado a 30 días de cárcel y se le retiraba la herramienta de trabajo.El último cuarto capítulo del libro, Morán habla de los Eruditos Ilustrados. Fue un periodo donde comenzaron a entrar aires franceses y la idea de crear Reales Academias. Se realizaron en esta etapa las primeras excavaciones y cada vez eran más los viajeros que acudían a Mérida. Con la llegada del Idealismo Romántico se aporta una mirada más romántica a los restos arqueológicos. Se recupera el testimonio de la grandeza de la ruina en comparación con la pequeñez del hombre y diversos paisajes de Mérida decoran las colecciones de vajillas.RESPALDO INSTITUCIONAL

Diversas visiones de la historia de Mérida recogidas por este escritor licenciado en Filosofía y Letras por la Universidad de Extremadura y actual gerente del Instituto de Arqueología de Mérida.A la presentación en Mérida de su libro, antes ya se había hecho en Badajoz, ha acudido la Directora General de Patrimonio Cultural, Esperanza Díaz. Díaz no ha tenido más que palabras de alabanza para la publicación de la que ha destacado que no sólo está dirigida a los profesionales del sector. Aseguraba la Directora General de Patrimonio Cultural que la publicación recoge un conjunto significativo de impresiones de viajeros que pasaron por Mérida. El Director del Consorcio de la Ciudad Monumental de Mérida, Miguel Alba, también ha querido felicitar a Carlos Jesús Morán por su trabajo y ha estado presente en la Sala Decumanus de Mérida, lugar elegido para dar a conocer esta publicación a los emeritenses.Un libro que habla de Mérida pero desde los ojos que la contemplaron en un pasado. Ojos que ahora sirven para tener una visión más completa de lo que supuso la ciudad para los turistas que la visitaron muchos años atrás.

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