11 ago. 2011

El inicio del Ramadán abre el debate sobre la compatibilidad del ayuno que establece la religión con el trabajo de los temporeros musulmanes

10.08.11 - - ANÁLISIS AGRARIO JUAN QUINTANA Hoy .es

Desempleo y estacionalidad agraria

En al campo español trabajan más de 73.000 marroquíes, de religión musulmana. No son los únicos trabajadores agrarios que practican esta religión, a ellos hay que sumar inmigrantes de otras nacionalidades, fundamentalmente norte y centro africanas. Muchos de ellos son temporeros en explotaciones agrícolas y otros desarrollan una actividad más regular en explotaciones ganaderas.


Al comienzo del mes de agosto comenzó el Ramadán, lo que les obliga durante un mes no comer ni beber desde la salida a la puesta del sol. La actividad agraria es ardua y requiere mucho esfuerzo físico, lo que unido a las altas temperaturas de estas fechas, podría hacer dudar de la compatibilidad de este ayuno con el labores del campo. La realidad es que no se producen conflictos en las explotaciones y que hay un respeto generalizado por el cumplimiento de esta obligación religiosa, si bien es cierto, que en zonas de temperaturas más extremas y en tareas no vinculadas a la ganadería, en muchos casos se ha adoptado una mayor flexibilidad de horarios. Es una realidad que demuestra la buena capacidad integradora de nuestro sector y la adaptación de los inmigrantes a nuestras tareas. Por otro lado, tampoco hay que olvidar que en todos estos países se desarrollan intensas actividades agrarias con temperaturas todavía más extremas, consecuencia de sus latitudes más meridionales.


Lo que sí es cierto es que el riesgo de sufrir golpes de calor, deshidrataciones u otras reacciones adversas es mayor en este colectivo, por lo que los empresarios deben conocerlo a la hora de planificar las labores del campo.


A pesar de los temporeros y del repunte del 0,7 por ciento del empleo agrario en julio respecto al mes anterior, el desempleo en este sector aumentó más del 15 por ciento interanual. El número total de desempleados en el pasado mes alcanzó la cifra de 141.200 personas, de acuerdo con los datos del Ministerio de Trabajo e Inmigración.


Es una tendencia poco habitual en esta época del año que se justifica en parte por el efecto de la crisis de la E.coli en el sector hortofrutícola. Las explotaciones hortofrutícolas se hayan inmersas en plena campaña de muchos de sus productos, y con un significativo freno exportador, lo que ha forzado a paralizar parte de la recolección.

Otra tendencia anómala que se empezó a sentir en años anteriores y que cada vez toma más fuerza es la búsqueda de empleo agrario de muchos desempleados de otros sectores. Esta situación también ha tenido un efecto negativo sobre la mano de obra inmigrante, que en algunas zonas ha generado problemas debido al excesivo número de temporeros desplazados a las zonas de producción.


Pero si de coyunturales se pueden considerar los problemas actuales por los que está pasando el empleo agrario, el potencial riesgo de limitación en el acceso al agua de riego podría llegar a ser una dificultad endémica. Por supuesto, no se trata de una amenaza inmediata, menos aún en estos años de recuperación hídrica en nuestro país. Sin embargo, de acuerdo con un informe de la FAO, el cambio climático puede reducir las disponibilidades hídricas para la producción de alimentos.


Parte de España se encuentra en latitudes de riesgo, aunque regiones como la extremeña tengan un alto nivel de almacenamiento de agua por habitante y por hectárea de cultivo. De acuerdo con estas previsiones será necesario adaptar los ciclos productivos de los cultivos, que verán incrementadas sus necesidades hídricas al aumentar la temperatura media y la evapotranspiración de las plantas. En este sentido, cobra cada vez más importancia la incorporación al mercado de nuevas variedades resistentes a la escasez de agua y con ciclos ajustados a calendarios algo diferentes. Otros desarrollos tecnológicos como la mejora para obtener variedades de raíces más profundas o la consolidación de modelos de mínimo laboreo o agricultura de conservación, son alternativas de futuro que deberán compensar esta evolución negativa en el equilibrio hídrico de nuestras regiones.

No hay comentarios: