8 feb. 2009

Los extranjeros salvan a la provincia de perder población en la última década

Cáceres
Hay siete veces más inmigrantes que hace diez años, y cinco mil españoles menos Cáceres es la octava provincia que menos ha crecido
08.02.09 - Antonio J. Armero . Hoy Digital
Marroquíes, rumanos, portugueses, colombianos, bolivianos... Si no fuera por ellos, la provincia de Cáceres no sería la octava por la cola en la lista de las provincias españolas ordenadas según la cantidad de habitantes que han sumado en la última década. De no haber llegado hasta aquí en los últimos años, ahora estaríamos todavía más abajo.Lo deja claro el Instituto Nacional de Estadística. Un análisis de sus últimos datos, enfrentados a los de hace diez años, permite extraer una conclusión matemática: los inmigrantes han salvado a la provincia de perder población. En 1998 vivían en algún municipio cacereño 405.616 personas. Según la última cifra publicada, ahora hay 412.498. Es decir, casi siete mil más, un aumento del 1,7 por ciento.Ese porcentaje es pequeño, pero al menos es positivo. Si no fuera por los extranjeros, sería negativo. Hace un decenio había en la provincia algo menos de 404.000 españoles. Ahora no llegan a los 399.000. O sea, cinco mil menos. ¿Y los extranjeros? Pues justo lo contrario. Hace diez años no llegaban a los 2.000 y ahora son casi 14.000. Es decir, siete veces más.
La evoluciónLas cifras constatan que han sido los inmigrantes los que han sostenido a la provincia desde el punto de vista poblacional durante la última década. Mientras año tras año la cifra de nacionales iba bajando, la de extranjeros subía. En 1998, la posibilidad de cruzarse por la calle con alguien nacido en otro país era ridícula, porque suponían tan solo el 0,48 de la población total. Hoy, su presencia sigue siendo minoritaria, pero el panorama es otro: representan el 3,33 por ciento.El dato es especialmente llamativo si tenemos en cuenta que Cáceres es uno de los lugares que menos mano de obra foránea atrae. Comparado con otros rincones de España (Andalucía, Cataluña o el Levante, por ejemplo), su aportación es mínima. De hecho, esto repercute de manera importante en esa clasificación que distingue quiénes han crecido más y quiénes menos a lo largo de la última década.Durante el periodo 1998-2008, de las 54 provincias españolas (incluyendo a Ceuta y Melilla, que son ciudades autónomas) vieron menguar su padrón seis. Fueron (en orden de mayor a menor pérdida en términos porcentuales) Zamora, Palencia, Lugo, Orense, León y Asturias. El resto tienen números positivos, aunque con índices muy diferentes. Y en este punto es donde aparece Cáceres, que registró un alza del 1,7 por ciento, sólo por delante de Salamanca (el 1,1). «Ese 1,7 por ciento es muy matizable», advierte Julián Mora Aliseda, doctor en Geografía, licenciado en Sociología, profesor titular de la Universidad de Extremadura y presidente de Fundicotex (Asociación Profesional para la Ordenación del Territorio, el Ambiente y el Desarrollo Sostenible). «Si quitáramos Cáceres, Plasencia, Navalmoral, Coria y Talayuela, estaríamos ante una provincia en clara regresión», apunta el experto, que hace un aviso. «Hay una amenaza sobre la provincia: con la crisis de la construcción y la desaparición del tabaco, los inmigrantes se irán, y de hecho, ya están empezando a irse».Su apreciación tiene el respaldo de las cifras. A la hora de hablar de demografía en Cáceres, y más aún si se pone el foco en el fenómeno de la inmigración, es obligado referirse a Talayuela, uno de los municipios que más ha crecido en España en los últimos años (en 1910 no llegaba a los 700 vecinos y ahora supera los nueve mil). Esa expansión ha tenido una causa fundamental: el poder de atracción de Talayuela y su entorno para los inmigrantes, en especial para los procedentes de Marruecos, al reclamo de la mano de obra necesaria los cultivo de tabaco. Frente a la impresionante subida registrada en los últimos años, entre 2007 y 2008 el municipio vio reducida su población en 300 vecinos. Durante el último ejercicio, 287 marroquíes se fueron a otro sitio.Tanto en esa localidad de la comarca de Campo Arañuelo como en el resto de la provincia, los marroquíes son amplia mayoría entre la población extranjera. Hay 5.667. Los siguientes en esta clasificación son los procedentes de Rumanía, (1.542 representantes). Por detrás aparecen portugueses, colombianos, bolivianos, argentinos, brasileños, ecuatorianos, franceses y chinos. La cuestión fronterizaEn esta aproximación a la realidad demográfica de la provincia, Mora Aliseda alude a otro aspecto. «Desde la carretera nacional 630 hasta la frontera con Portugal hay más densidad ganadera que de población», asegura el especialista. «Es un problema histórico -añade-. Las zonas de frontera han sufrido una desaceleración importante, son territorios de expulsión; en su día fueron importantes pero han ido perdiendo población». Esta tesis la refrendan los números. En 1950, Valencia de Alcántara superaba los 15.500 habitantes (tenía sólo 2.700 menos que Plasencia), mientras que el INE le adjudica en 2008 un total de 6.175. Mora Aliseda alude también a un concepto básico en este campo: el crecimiento vegetativo. «Los pueblos pierden población porque tienen un crecimiento vegetativo negativo, hay más muertes que nacimientos», argumenta.Por encima de las particularidades entre unas poblaciones y otras, conviene analizar el panorama actual de la provincia en comparación con el resto de España. La tasa cacereña contrasta con la de aquellas zonas que ocupan los primeros puesto de la lista, como Guadalajara (tiene ahora un 49 por ciento más de vecinos que en 1998), Alicante, Tarragona, Gerona, Baleares o Almería (todas ellas por encima del 30 por ciento de incremento). En todas esas zonas, el peso del la población inmigrante sobre el conjunto es sustancialmente mayor que en Extremadura. Y ese resulta un factor fundamental para situarlos en lo alto de la tabla.

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