24 ago. 2009

El Ramadán extremeño de Ahmed, Latifa y María

Los 16.000 musulmanes que viven en la región comienzan hoy un mes sagrado marcado por la
espiritualidad y el ayuno, pero también por las reuniones sociales.
22/08/2009 Navalmoral , M. A. Fernandez -el periódico Extremadura
Foto 1 :Hermanas Latifa y María, ayer en Navalmoral.
Foto 2 : Ahmed con su hija, Mustafa y Abdel , en la tienda
Marrakech de Cáceres.
Un buen shor a las 5.30 horas de la mañana, que sirva de alimento para todo el día. Media hora más tarde, a las 6, Ahmed El Haroual, un musulmán de Cáceres de 43 años, comienza a rezar. Así es el inicio de una jornada en la que ya no puede comer. A las 14.30, de nuevo rezo. Así tres veces más al día: a las 18, a las 21.10 y a las 22.45. Antes, a las 21.30, por fin pueden volver nutrirse tras 16 horas de ayuno. Se sienta en la mesa llena de alimentos, donde una rica y consistente sopa, la harira , acompañada de dátiles, chebarias o leche, le espera.
Así es un día de Ramadán para Ahmed y para los 1.500 millones musulmanes del mundo, entre ellos 1,2 millones de españoles y más de 16.000 que viven en Extremadura y que comienzan hoy con mucho ánimo e ilusión el mes del ayuno .
En casa de Fátima, que lleva nueve años viviendo en Navalmoral, también habrá ayuno, pero no para toda la familia. Solo cinco de los siete miembros lo harán, ya que los dos benjamines de la casa, entre ellos María, están exentos por edad de esta práctica religiosa. Si vivirán desde dentro el Ramadán los tres hijos mayores, entre ellos Latifa, que a sus 14 años celebrará este su segundo año de ayuno.
La llegada de la menstruación significa para las jóvenes más que un cambio hormonal, y es que es la señal para den el salto a esta práctica. Para los chicos no hay señal física, se estima que a los 14 años ya tienen suficiente madurez. "El año pasado era la primera vez que ayunaba y lo pasé regular, pero tenía muchas ganas de comenzar", explica Latifa con una sonrisa en su boca, sinónimo de ilusión.
Más allá de la ilusión y el ánimo es más una actividad espiritual y de actitud que física. Por el día, el ayuno les ayuda a comprender lo que es pasar hambre. No se puede comer, beber, fumar o mantener relaciones sexuales desde el momento en que sale la luz, el alba, hasta la puesta de sol, el ocaso. Las palabras malsonantes y las mentiras están prohibidas. "Se trata de ser positivo, de no hacer el mal, y de ser pacifista", cuenta Ahmed.
Ha llegado el noveno mes lunar según el calendario islámico, uno de los cinco pilares en que se basa el Islam y que tiene carácter obligatorio para los adultos, tanto hombres como mujeres. Si bien, éstas últimas deben encontrarse libres de la menstruación y del puerperio y no estar embarazadas o dando pecho para que no se resienta la salud del bebé. Así como los ancianos, los niños y los que se encuentran de viaje por razones obvias, no tienen que cumplir con este mes de esfuerzo, sacrificio y reflexión.
"El Ramadán para los musulmanes es el mes más esperado, porque es un mes espiritual, sagrado; físicamente es sano y espiritualmente más, porque te crea fuerza de voluntad, te purificas", "cuando se acaba, nos da mucha pena, ocurre igual que cuando aquí finalizan las Navidades", dice Ahmed. Aunque no hay que olvidar que el fin del mes se conmemora con una gran fiesta en la que se reúnen todos los miembros de la familia para comer y en la que es habitual que se estrenen vestidos. Todo un acontecimiento social.
Ahmed, Mustafa Aboufaris y Abdel coinciden en que es una bonita época en la que les gustaría estar en su país, Marruecos. "Allí se vive más, lo práctica todo el mundo. El ambiente, el olor y los sonidos te acompañan. La gente hace vida de noche, por el día está casi todo cerrado. Aquí te cuesta más seguir el ramadán porque ves a la gente comiendo, fumando y te sientes atraído a hacerlo. Aquí las jornadas laborales no se adaptan y tenemos que hacerle un llamamiento a los empresarios para que entiendan nuestros horarios durante este mes". Que comienza hoy.

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