9 nov. 2009

Las religiones minoritarias ganan fieles en Badajoz

Comunidades de evangélicos, testigos de Jehová y musulmanes conviven en el crisol que se ha convertido la ciudad en los últimos años .
Foto :El interior de la Mezquita de Badajoz
Badajoz , 09/11/2009 A. GILGADO - Hoy Digital
Adel Najjar recuerda que las primeras reuniones de la comunidad islámica en Badajoz, cuando él llegó hace casi dos décadas para estudiar Medicina, se celebraban en la habitación de un piso alquilado. Hoy lo hacen en una mezquita que ya se ha quedado pequeña. Ahora Adel es el imán y no se cansa de trabajar por conseguir un espacio más grande.
Julio Cháfer llegó hace once años a la ciudad. La iglesia evangélica bautista apenas contaba con una treintena de personas. Ahora superan el centenar. También lucha por conseguir un local más amplio para las reuniones. En el de la calle Santa Lucía ya no caben.
Las comunidades religiosas crecen y Badajoz se convierte en un crisol en el que se mezclan una mezquita, cinco iglesias evangélicas y tres centros de testigos cristianos de Jehová.
Los representantes de las diferentes creencias coinciden en destacar la tolerancia que se respira en la capital pacense.

El crecimiento de la comunidad islámica se explica por el fenómeno de la inmigración. En estos momentos Badajoz acoge a entre 2.500 y 3.000 musulmanes, un colectivo impreganado en sí mismo de cierta pluralidad. Familias de Senegal, Marruecos y Paquistán, además de españoles, conforman la mayor parte del mismo. En los últimos años también ha aumentado el número de saharauis. Uno de ellos es Sarif. Lleva tres años en Badajoz. Hasta hace poco trabajaba en la construcción . Explica que en la empresa siempre le respetaron su horario por el Ramadán. «El encargado no puso impedimento en que los musulmanes tuviéramos un horario distinto. No parábamos a comer y saliámos dos horas antes». Sarif cree que los musulmanes no tienen más problemas por su religión.
«Todos los inmigrantes tenemos dificultades, pero no por nuestra religión es más difícil».
El crecimiento de la comunidad evangélica y de los testigos de Jehová se debe más al trasvase de católicos. Éste es el caso de Fátima Cornedero. Nació en el seno de una familia católica. Estudio en un colegio de monjas en Badajoz y casi llegó a confirmarse. Pero la experiencia de un tío suyo con los evangélicos le llevo a interesarse por esta doctrina. Ahora, a sus 31 años, habla con pasión de la fe que practica. Cree que con el paso del tiempo la gente «se ha abierto» y entiende que «somos personas normales», aunque no niega que en alguna ocasión haya escuchado tópicos como que «somos una secta» o «tonterías así».
Achaca estos tópicos a la falta de información que muchas veces lleva a confundir la realidad. «La gente que nos conoce comprueba que trabajamos, tenemos familia, y tenemos los mismos problemas que cualquiera». Fátima regenta una pequeña tienda cerca de la rotonda de los Poetas, por su negocio pasa cada día gente de todo tipo y reconoce que nunca ha sufrido episodio alguno de rechazo por sus creencias.
Amabilidad
Lo mismo suscribe Jorge Navarro sobre los Testigos Cristiannos de Jehová. Acostumbrados a llamar a muchas puertas cuando predican por la ciudad, resalta la amabilidad con la que «casi siempre» son recibidos.
«Algunas personas pueden tener interés en estudiar la biblia con nosotros y otras no, pero el respeto y la amabilidad es el elemento común».
No esconde que puede haber excepciones, pero «son casos muy aislados», según ha podido comprobar este testigo de Jehová.

No hay comentarios: